Bienvenidos a la Pasión

Bienvenidos a la Pasión

La lucha libre es la novela para hombres. Lucha, dícese de la pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar uno al otro. Lucha grecorromana, dícese  de aquella cuyas reglas tienden a evitar el daño físico y que tiene como objetivo poner al contrincante con ambos omóplatos a la vez, durante varios segundos, sobre el suelo. Lucha libre, tradicionalmente concebida en Estados Unidos, semejante a la lucha grecorromana, en el que se autorizan, reales o fingidos, golpes y presas que la lucha helenística prohíbe.

Lucha libre, aquella que despierta pasiones en el mundo entero. Aquella capaz de hacernos creer que The Undertaker en verdad tiene poderes sobrenaturales, y que justamente por esto –así como nombraron a Ronaldo en el fútbol- es llamado “El Fenómeno”. Aquella mágica ilusión de hacernos vivir historias que, como la buena literatura, nos engancha desde que se inicia una nueva confrontación, sea por el motivo que sea.

The Undertaker

The Undertaker

Que despierta pasiones. Pasión. Esa es la palabra clave para explicar la Lucha Libre. La pasión es la acción de padecer. Padecemos, los seguidores del wrestling, de aquella necesidad de apoyar, incitar, vitorear, reclamar, esperar, elogiar, exigir una lucha que incluya un buen sustento, un porqué, una pelea basada en deseos de gloria, venganza, reivindicaciones, de retomar la honra perdida, de demostrar ser el mejor. Siempre buscamos una confrontación bien coreografiada que nos lleve a pensar: ¿A qué mente retorcida se le puede ocurrir hacer algo semejante?

Sí. Coreografiada. Los detractores del wrestling moderno siempre van a decir: Todo eso es falso (imaginen al sujeto que dice que le parece absurdo el fútbol, por ejemplo, con su cara de yo-soy-mejor-que-tú. Aquel con un aire de que nunca saltó de sus cabales por la alegría de un triunfo gozado. Ese que manifiesta su apatía por el mundo criticando al resto sin entender el porqué del gusto ajeno. Si, ese, todos saben a quién más o menos imaginar. Si, ese que no entiende de porqué te gusta la lucha libre) y todo está armado. Si pues, todo es armado, pero lo fantástico es creer que todo es verdadero y que ese universo que nos envuelve en cada azote contra la lona, en cada cuenta de tres, en cada rendición; es cierta. Y las ansias que produce el saber con qué nos van a sorprender en el siguiente espectáculo es algo que solo un apasionado puede sentir. O acaso, ¿alguien tiene que tener la certeza que los actores de teatro se enamoran de verdad para apreciar una puesta en escena de corte romántico?

El MetLife Stadium contó con 80.676 espectadores  en el último Wrestlemania.

El MetLife Stadium contó con 80.676 espectadores en el último Wrestlemania.

Fanático con el brazo tatuado con la imagen del Enterrador.

Fanático con el brazo tatuado con la imagen del Enterrador.

“Puede hacer cualquier cosa por ser distinto. El tipo puede cambiar de todo. De casa, de cara, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar; de pasión”. La pasión es, según la quinta aserción de la Real Academia Española, la perturbación o afecto desordenado del ánimo. Ese mismo afecto desordenado que lleva a un cóctel de emociones llamado Wrestlemania. La máxima exposición de la lucha libre de entretenimiento, conocido también como “La Vitrina de los Inmortales”. Ese evento que solo se da una vez al año. Ese en dónde todo luchador batalla por ser el vencedor. Ese escenario que te puede consagrar como leyenda.

Una victoria en Wrestlemania es equivalente al gol que clasifica a tu selección de fútbol a la siguiente ronda de un mundial. Ganar el Main Event (Evento Estelar) en Wrestlemania, es equivalente a ganar un mundial de fútbol; así la lucha no sea por el campeonato mundial, porque si es el Main Event, quiere decir que es la lucha más esperada, la que todos quieren ver y en la que todos quieren estar. Y solo las grandes leyendas  y las futuras leyendas del wrestling, han batallado y –aunque no siempre- ganado.

Mick Foley, en el 2000, abandonaba la WWE y solo quería una cosa, un sueño dorado: Ser esteralista en Wrestlemania. Lo fue, no ganó, pero tuvo su gloria al estar en el Evento Central. Personalidades que son iconos de su época como Hulk Hogan, Stone Cold Steve Austin, The Rock, Randy Savage, CM Punk, John Cena, Triple H, Shawn Michaels –considerado el Mr. Wrestlemania-, The Undertaker –con la asombrosa marca invicta de 21 victorias-; son algunas de las personalidades que han sido el foco de atención en el magno evento.

The Undertaker sorprende con su resistencia a CM Punk

The Undertaker sorprende con su resistencia a CM Punk

Triple H acompañado por Shawn Michaels tras su victoria frente a Brock Lesnar.

Triple H acompañado por Shawn Michaels tras su victoria frente a Brock Lesnar.

The Rock admite su derrota frente a John Cena.

The Rock admite su derrota frente a John Cena.

Emociones que se preservan hasta al día siguiente del Wrestlemania. Sabes que un día te hace feliz, cuando a la mañana siguiente sigues eufórico, alegre, viviéndolo. En la edición 28 de Wrestlemania, del año pasado, tras el ridículo combate que protagonizara Daniel Bryan –que fue la primera lucha de esa noche- al perder el Campeonato Mundial de los Pesos Pesados en tan solo 18 segundos, todo el Sun Life Stadium de Miami, Florida, estuvo coreando la, hasta ese momento, odiada frase de Bryam: ¡Yes, yes, yes! Al lunes siguiente, durante el programa Raw, todas las batallas del show fueron acompañadas por el mismo coro. Esto provoco el aumento de la popularidad de Bryam, que aparte de su buen desempeño en el ring, se debió a la identificación de este soneto, que un año después sigue coreando el público asistente.

Esa misma algarabía se vio en mayor escala, como no pasaba en muchos años, en la edición de Raw pos-Wrestlemania del 08 de abril de este año. El público no paró de meterse con los luchadores, hicieron olas. Reclamaron a sus luchadores favoritos. Gritaron en varias ocasiones ¡Yes, yes, yes! Se burlaron sarcásticamente de la lucha entre Randy Orton y Sheamus al considerarlos monótonos. Hicieron olas. Bailaron con la música del novel luchador Fandango, aunque más parecía burla. Le gritaron ¡Boring! una y otra vez a John Cena durante su celebración como nuevo campeón de la WWE. Y, sobre el final, entonar el cántico que ha estado resonando por mucho tiempo, ante el inminente ataque contra Cena: ¡Feed Me More! ¡Feed Me More! ¡Feed Me More! Cuando Ryback lo dejó tendido en la lona.

"The Best in the World". CM Punk. Campeón de la WWE por 434 días consecutivos.

“The Best in the World”. CM Punk. Campeón de la WWE por 434 días consecutivos.

Daniel Bryam. ¡Yes, yes, yes!

Daniel Bryam. ¡Yes, yes, yes!

Este espacio será para crónicas de batallas. De las conclusiones de las historias desarrolladas durante los shows semanales de la WWE. De cómo la pasión por el wrestling se mezcla con la musicalidad de la crónica. Es un espacio para verdaderos apasionados. Para que disfruten, desde un enfoque distinto, el nacimiento, desarrollo y caídas de lo que será algo legen –esperen un momento- dario. Legendario. Así que, bienvenidos a Crónicas de Wrestling, bienvenidos a la pasión por las luchas.